Has pensado....

: : : ―Deberías ver los ojos de Axel ―contesté dándole la espalda mientras caminaba hacia la ventana que (no fue ninguna sorpresa) estaba cubierta por tablas.
«Incluso tú llorarías al ver esos ojos.» : : :

lunes, 10 de septiembre de 2012

Unas palabras, antes de dormir.

Una noche, a mediados de septiembre, escribo estas líneas --estoy sentado en la silla del escritorio de mi cuarto-- con una copa de té helado y los audífonos de mi ipod dentro de mis oídos derraman notas musicales y palabras en las cavernas de mi conciencia.

Deseo pensar qué alcancé el día de hoy, ese achivement que inconscientemente buscamos todos los días en cuanto abrimos los ojos y contemplamos un nuevo día del mismo mundo; sin embargo, de pronto descubro que si me pongo a pensar --a revolver los pensamientos y recuerdos de las vivencias de este día-- encontraré solamente rutinas y pautas ya trazadas desde mucho tiempo atrás, que sigo como líneas punteadas que me indican dónde y cuándo dar vuelta a la izquierda o a la derecha.

¿Dónde queda la reacción? La conducta espontánea.
¿A caso son tesoros que perdemos conforme pasan los años y nuestras responsabilidades se hacen más y más grandes? ¿A caso el improvisar, en esta magnífica obra que es La Vida, queda de pronto prohibido  para los actores amateurs que comienzan a desenvolverse en las inquietantes aguas del escenario? Debemos ajustarnos al guión... la improvisación son para los actores más talentosos y diestros en estos mundos.

Pero hay algo, muy en mi interior, que me dice que no siempre será así... no siempre deberemos seguir el guión ni caminar sobre la línea punteada; hay algo que me asegura que, en el momento menos indicado, habré de girar a la izquierda, cuando todos me griten que es a la derecha. Hay algo... hay algo.

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